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Voraz en la noche cerrada
del cardumen en que emboca
el cachalote traga su parte
menos una sola sardina
que deja viva y coleando
en el agua impoluta
para que tú no pierdas la escala
Terrible señor de los cuerpos
mientras tu reino gira
a distancia de horizonte
entre sirtes y planetas
yo me acerco con mi alma
hasta tu trono de espuma
a ver si me perdonas
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