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Fuerte como un volcán
de carne y huesos
el cachalote rompe las aguas
y pulsa tus oídos con un susurro
de congrio que se escabulle
de medusa que tiembla
de ángel anfibio
Valiente viviente ven
muéstrame a mí que combato solo
en esta orilla en que nadie triunfa
muéstrate en el mar de muertes
y con redoblado ánimo
lucharé por llegar hasta tí
a pie enjuto. |