Dibujo
De esta manera el juego formal que le da figura a las esculturas parte de cuatro dibujos, digamos representantes de los cuatro puntos cardinales, que cortan la hoja, cada uno de ellos en 10 áreas de distintas formas y tamaños. Luego el siguiente paso es una especie de danza plástica en la que cada dibujo con sus 10 elementos se separan en el plano y se ensamblan en el espacio. Tres veces de distintas formas en tres de ellos y cuatro veces, también de distintas formas en uno de ellos para así completar el encargo de los Trece Cachalotes.
Estos cuatro dibujos originarios que dan la partida a los trece cachalotes surgen de escuchar los poemas desde una sensibilidad genérica como si se trataran del sonido de las marejadas. Ellos son en su simplicidad la abstracción de aguas turbulentas. De cierto modo ellos dan cuenta de la estructura literaria de los poemas. Así, ellos recogen en su estructura formal las dos estrofas de cada poema dividiendo el plano gráfico del dibujo por la diagonal. Casi podríamos decir que el dibujo se divide en dos por la diagonal, siendo el sector superior izquierdo el que corresponde a la evocación de su aparecer en el mundo, la primera estrofa y el sector inferior derecho la consecuencia de su ser en el mundo, segunda estrofa. Una vez diseñado los cuatro dibujos básicos, son contrastados, ya no en forma genérica, con cada uno de los poemas de manera tal que se establece una relación definitiva entre ellos y los dibujos. Dicho de otro modo a cada dibujo le corresponde 3 o 4 poemas según el caso.




